viernes, octubre 05, 2007

Vas a dejarme

A veces pienso que me miras y me tienes paciencia sólo porque sabes que será un tiempo. Me disfrutas minuto a minuto como si la vida fuese a acabar. Dices que te lo enseñó la experiencia, que es parte de tu vital sabiduría... Tú tienes esas historias que yo no tengo.

No me abandonarás, me dejarás partir, intuyo secretamente. Un día me mirarás con tu gesto profundo:"Fa -me vas a decir- los dos supimos desde siempre que esto no duraría". Entonces yo agacharé la cabeza, apretaré la garganta y sujetaré mi berreo. Negaré hasta las últimas consecuencias, y argumentaré que nunca he sabido nada, salvo las adivinanzas de una bruja.

No tenía idea -repetiré hasta el cansancio- y si me hubieses dicho antes que de esto se trataba, me habría ahorrado la molestia de intentarlo.

Vas a dejarme. Es demasiado bueno para que sea eterno.
Vas a dejarme ¿verdad?. Lo dice mi madre a quien se lo dijo el tarot.
Vas a dejarme. Lo cree la parte de tí que tiene miedo.
Vas a dejarme ¿verdad?. Lo pienso yo y lo dice mi historia incompleta.

sábado, septiembre 29, 2007

miércoles, septiembre 26, 2007

no llegarás a ninguna parte así corriendo apurada. La ansiedad te hará tropezar, estas equivocada

lunes, septiembre 24, 2007















Alberto Montt

domingo, septiembre 23, 2007

Ladrones de fotografías


Ayer me encontré con el álbum familiar, uno de tapas con flores amarillas y moradas, de tela gruesa y áspera que siempre estuvo en el closet de la casa, en un lugar de exclusivo acceso de la madre.

Sería una mentira si dijera que me sorprendió ver espacios vacíos entre las páginas amarillentas de pegamento. Faltaban emblemáticas fotos de nuestra historia, lo sé aunque ya no recuerdo cuáles.

Somos todos unos rufianes huidos del nido, ladrones de aquellas imágenes que, según evaluamos desde lo individual, nos pertenecen. Yo por ejemplo, soy consciente de mi pecado. Un día regalé una foto en la que mi hermano Alberto aparece disfrazado de ciempiés y yo de doncella. Teníamos 5 y 6 años. No tuve piedad del patrimonio familiar, ni sentí una pizca de vergüenza al entregársela a alguien que seguramente hoy ya no le da ningún valor. Hoy me arrepiento
Mi hermano más grande se llevó un álbum entero con fotos de él. No sé por qué tuvo ese privilegio; siempre se supo que era suyo y es el único que guarda recuerdos desde que nació. Pero a mí me parece que es de todos.
Dispersas las fotografías familiares, tanto como nuestras vidas. Ver el álbum así me pareció por primera vez un sacrilegio, una falta de respeto, de mínima consideración hacia nuestro origen.

Entendí por fin la actitud de mi madre que desde hace algunos años ha venido recolectando fotos, incluyendo en ese ejercicio, otras tantas imágenes que no le pertenecen. Ahí hemos desatado una guerra entre su afán y mi necesidad de recuperar lo que ella me ha tomado. Es un duelo no declarado. Ella dice: "Fabiola, has visto las fotos que tenía guardadas en una bolsa, es que me faltan montones". Yo niego mi participación en los hechos y vigilo el escondite en que he puesto las fotografías usurpadas.

Mi madre, que se esmera por juntar los retazos.
Nosotros que rompimos nuestro álbum.
Después de repasar hoja por hoja llamé a mis hermanos.
En la noche pensé que moriría y que yo me había despedido, como suele hacerse en estos casos.

lunes, agosto 27, 2007

Cariño malo

Dicen que no llegaré a puerto contigo. Lo dijeron una vez los amigos y se lo dice ahora una bruja a mi madre. Yo... ¿No llegaré a puerto contigo?
Es cierto acaso que tu no mendigarías afuera de las catedrales por mí? No pedirías limosna en las esquinas por mí?

Dicen que no llegaremos a puerto mi amor pero de qué puerto hablan ellos. No es entonces un puerto donde estuvimos sentados aquel domingo tomando sol? ¿Qué es sino un puerto donde nos cobijamos en la noche, cada día que muere afuera?¿No es un puerto tu palabra, nuestra palabra?

Alguien me preguntó ayer cuál era mi historia.
Y entonces pensé en mi madre porque a ella también tengo que recordarle - a veces- que nunca dejaré de ser quien soy. Nací de un mar violento, y como Vallejo, un día en que dios estuvo enfermo. ¿Por qué cree ella que podría tener un amor mejor?
¿No entiende acaso que este cariño malo es el que me salva?